martes, 13 de diciembre de 2011

Juan Ramón Jimenez





Mi nombre es Juan Ramón Jiménez y nací el 23 de diciembre de 1881 en la casa número dos de la calle de la Ribera de Moguer. Mi padre se llamaba Víctor Jiménez y mi madre Purificación Mantecón, ellos se dedicaban con éxito al comercio de vinos.
En 1887 mis padres se trasladaron a una antigua casa de la calle Nueva y aprendí primaria y elemental en el colegio de Primera y Segunda Enseñanza de San José.
En 1891 apruebo con calificaciones de sobresaliente el examen de Primera Enseñanza en el Instituto "La Rábida" de Huelva.
En 1893 estudié Bachillerato en el colegio de San Luis Gonzaga del Puerto de Santa María, y obtuve el título de Bachiller en Artes. Me transladé a Sevilla, en 1896, para ser pintor, creyendo que esa era mi vocación. Allí frecuenté la biblioteca del Ateneo sevillano. Escribí mis primeros trabajos en prosa y verso. Empecé a colaborar en periódicos y revistas de Sevilla y Huelva.

Comencé la carrera de Derecho que fue impuesta por mi padre en la Universidad de Sevilla, aunque la abandoné en 1899.
En 1900 me transladé a Madrid y publiqué mis dos primeros libros de textos, Ninfeas y Almas de violeta. La muerte de mi padre en ese mismo año y la ruina familiar me causaron una honda preocupación,viviendo mi vida intensamente a causa de mi carácter hiperestésico, y en 1901 fui ingresado con depresión en un sanatorio en Burdeos, regresando a Madrid, posteriormente, al Sanatorio del Rosario.
En 1902 publiqué Arias tristes e intervine en la fundación de la revista literaria Helios. También abandoné el Sanatorio del Rosario y me trasladé al domicilio particular del Doctor Simarro.
Ya en 1904 publiqué Jardines lejanos.
En 1905 regreso a mi pueblo natal, por la muerte de mi padre y los problemas económicos por los que atravesaba mi familia, residiendo en la casa de la calle Aceña. Este periodo coincide con la etapa de mayor producción literaria, entre los que figuran, en la Segunda Antologjía Poética (terminada de imprimir en 1922), los libros en verso: Pastorales (1903-1905); Olvidanzas (1906-1907); Baladas de primavera (1907); Elejías(1907-1908); La soledad sonora (1908); Poemas májicos y dolientes (1909); Arte menor (1909); Poemas agrestes (1910-1911); Laberinto (1910-1911); Melancolía (1910-1911); Poemas impersonales (1911); Libros de amor (1911-1912); Domingos (Apartamiento: 1) (1911-1912); El corazón en la mano (Apartamiento: 2) (1911-1912); Bonanza (Apartamiento: y 3) (1911-1912); La frente pensativa (1911-1912); Pureza (1912); El silencio de oro (1911 -1913) e Idilios (1912-1913), todos escritos durante mi estancia en la casa.

Seis años más tarde me traslado a Madrid, donde conozco a Zenobia Camprubí Aymar en 1913, de quién me enamoro profundamente. Hice varios viajes a Francia y luego a Estados Unidos, donde en 1916 me casé con Zenobia. Este hecho y el redescubrimiento del mar será decisivo en mi obra, escribiendo Diario de un poeta recién casado. Esta obra marca la frontera entre mi etapa sensitiva y la intelectual. Desde este momento creo una poesía pura con una lírica muy intelectual. En 1918 encabezo movimientos de renovación poética, logrando una gran influencia en la Generación del 27. Del año 1921 al 1927 publiqué en revistas parte de mi obra en prosa, y de 1925 a 1935 publico mis Cuadernos, donde se encuentran la mayoría de mis escritos. A partir de 1931, mi esposa sufrirá los primeros síntomas de un cáncer que acabará con su vida.
En 1936 me vi obligado a abandonar España al estallar la Guerra Civil Española, trasladándome a Washington. Este momento marca en mi obra, el paso de la etapa intelectual a la etapa suficiente o verdadera. En 1946 permanezco hospitalizado ocho meses a causa de otra crisis depresiva. En 1950 me traslado a Puerto Rico, dando clases en la Universidad.
En 1956 la Academia Sueca me otorga el Premio Nobel de Literatura en Puerto Rico, donde he vivido gran parte de mi vida exiliada y donde trabajo como profesor en la Universidad. Tres días después, muere mi esposa en San Juan. Yo jamás me recuperaré de esta pérdida y permaneceré en Puerto Rico mientras que Jaime Benítez , rector del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, acepta el premio en mi nombre. Fallezco dos años más tarde, en la misma clínica en la que falleció mi esposa. Mis restos fueron trasladados a España.
Mi poesía
Aunque por mi edad pertenezco a la segunda generación, tengo una estrecha relación con las dos que me rodean. Me sumo al modernismo, siendo maestro de muchos de los autores vanguardistas.
Busco conocer la verdad y de esta manera alcanzar la eternidad. La exactitud para mi, es la belleza. La poesía es una fuente de conocimiento, para captar las cosas.
Tengo una poesía panteística, exacta y precisa.
Mi poesía evoluciona de forma que se distinguen dos épocas. La primera acaba al iniciarse la segunda en 1916. Escribí el Diario de un poeta recién casado en la que cuento mi luna de miel en Estados Unidos.
Los temas son el amor, la realidad de las cosas... otro de mis éxitos fue Poemas májicos y dolientes, extravagante título en el que se destaca mi forma personal de escribir , que siempre escribía «j» en vez de «g» antes de «e, i».
Mi obra poética es muy numerosa, con libros que a lo largo de mi vida, en un afán constante de superación, fui repudiando o de los que salvaba algún poema, casi siempre retocado en mis
sucesivas selecciones. Las principales son Poesías escogidas (1917), Segunda antología poética (1922), Canción (1936) y Tercera antología (1957). La influencia del modernismo me percibe en mis primeros libros, aunque mi mundo poético pronto apunta, como el de Bécquer , hacia lo inefable, con unos poemas hechos a partir de sensaciones refinadas por la espiritualidad, y de sutiles estados líricos, con un lenguaje musical. Pero mi arte se hace independiente de cualquier escuela, aunque el simbolismo, ya totalmente asumido, siga influyendo en mi poesía casi hasta el final. Con el paso de los años mi estilo se hace cada vez más depurado, siempre en busca de la belleza absoluta, de la poesía y del espíritu .



ANTONIO MACHADO




Yo nací el 26 de julio de 1875 en Sevilla. Fui el segundo de cinco hermanos de una familia liberal el mayor de todos, era Manuel trabajó junto a mí en varias obras.
En, 1883, toda mi familia se traslada a Madrid. Yo complete entonces mi formación en la célebre Institución Libre de Enseñanza.
En 1889 empecé mis estudios de bachillerato. Es en esa época es cuando me aficiono al teatro, y comienzo a asistir a cafés. Yo interrumpí varias veces mis estudios, afectado por los problemas económicos de mi familia tras la muerte de mi padre por tuberculosis en 1893. El influjo familiar y mi centro de estudios marcaron mi camino intelectual. Trabajé en la parte de los verbos, en el Diccionario de ideas afines.
En1899, viaje a París donde vivía mi hermano Manuel, con quien en lo continuo emprendí una carrera conjunta de autores dramáticos, y trabajé de traductor para la Editorial Gamier. Volví a España y trabaje de actor mientras alcance el título de bachiller.
De vuelta a Madrid inicie amistad con Juan Ramón Jiménez y publiqué Soledades (1903).
En Soria conocí a Leonor Izquierdo, que trabajaba en casa de Vicente García de Diego, con la que me casé dos años después; teniendo ella 15 y yo 34 años.
En París en 1911 mientras yo estaba estudiando, Leonor fue ingresada en un sanatorio durante algunas semanas debido a que había contraído tuberculosis. A causa de esto, le recomendaron aire puro, y volvimos a Soria, donde alquilamos una casa anexa a la ermita.
Falleció el 1 de agosto de 1912,caí en una profunda depresión que me hizo trasladarme a Baeza (Jaén), donde viví durante un tiempo con mi madre, dedicándome a la enseñanza. En Baeza, en 1917, conocí a Federico García Lorca, con el que entablé gran amistad. En 1919 me traslado a Segovia donde fui profesor de francés.
En 1932 trabajé de profesor en el Instituto Calderón de la Barca, en Madrid.
Con la Guerra Civil Española marché a Valencia. Viví en la localidad de Rocafort a partir de noviembre de 1936 hasta marzo de1938. En 1937 publiqué La guerra. Entre 1937 y 1939, yo publiqué un total de 26 artículos en La Vanguardia (que era un lugar de expresar nuestros apoyos a la república).
En enero de1939, y ante la ocupación de la ciudad, salí de Barcelona viajé con Joaquín Xirau en una ambulancia. Tras unos primeros días en Raset (Gerona), pasé mi última noche en España, la del 26 al 27 de enero, en Viladasens. En la tarde del día 28 llegué finalmente a Collioure (Francia), donde fallecí el día 22 de febrero en el Hotel Bougnol-Quintana. A los tres días, falleció mi madre. En el bolsillo de mi abrigo guarde un último verso: «Estos días azules y este sol de la infancia».


manuel machado

Mis primeros años
Manuel Machado es mi nombre soy hijo de Antonio Machado Álvarez, conocido folclorista sevillano apodado «Demófilo», y de Ana Ruiz. Mis hermanos fueron Antonio Machado y José Machado.
Mi padre heredó el amor al carácter popular andaluz. Nací en la calle de San Pedro Mártir nº20. Mi infancia transcurrió en el Palacio de las Dueñas, donde mi familia había alquilado una de las estancias destinadas a particulares. Cuando yo tenía 9 años, mi familia al completo se trasladó a Madrid, dado que mi abuelo paterno había conseguido una cátedra en la Universidad Central. Nuestro deseo era que mis hermanos cursasen sus estudios en la Institución Libre de Enseñanza, dirigida por Francisco Giner de los Ríos, gran amigo de mi abuelo Manuel.
Mi juventud
Mi familia se trasladó a Madrid y allí desarrollamos nuestros estudios, que culminaron con una licenciatura de Filosofía y Letras. A partir de entonces mi familia volvió a Sevilla en pocas ocasiones, pero lo sevillano y lo andaluz siguieron siendo para mí una referencia viva, aunque distante, por el amor de mis padres hacia mi tierra.

Gonzalo de Berceo.

Yo Gonzalo de Berceo fui un escritor español del llamado mester de clerecía.
Yo fui riojano y me eduqué en el monasterio de San Millán de la Cogolla y llegue a ser un clérigo secular que trabajó primero como diácono (1221) y luego como preste o presbítero (1237) fui maestro de los novicios y, según Brian Dutton, notario del abad Juan Sánchez en el citado monasterio de San Millán de la Cogolla. Tuve un hermano que, como el, era también clérigo. Recibí una educación muy esmerada. A principios del S..XIII , el monasterio de San Millán atravesaba un periodo de decadencia de su antiguo esplendor, que yo intente combatir con mis escritos, fallecí a mediados del siglo XIII, después de 1264. Fui el representante más importante del mester de clerecía. Depuré el idioma castellano, en mi variedad dialectal riojana, para lo cual trasvasé numerosos vocabularios desde el latín (cultismos) y recurrí a fórmulas de la literatura oral.
En mi trabajo de notario eclesiástico y con la intención de paliar la decadencia del monasterio, llegué incluso a falsificar documentos para conseguir que los reacios campesinos pagaran sus contribuciones al mismo.

Fernando de Rojas

Fernando de Rojas



Nací en la Puebla de Montalbán, Toledo en 1470 y fallecí en Talavera de la Reina, Toledo en 1541. Fui un dramaturgo español autor de “ La Celestina” considerada unas de las obras cumbres de la historia de la literatura española y la más importante sin duda en la transición entre la Edad Media y el Renacimiento.

Nací en el seno de una familia de judíos conversos que reaparecieron posteriormente en procesos inquisitoriales por mantener el judaísmo a escondidas de la Inquisición. Ayudé a miembros de mi familia llamados Porcos o criptojudíos (anusim en la literatura rabínica) afectados por las persecuciones de la Inquisición. Mi familia fue perseguida y yo aparecí en documentos como acusado por la Inquisición, documentos que demuestran que yo fui el autor de “La Celestina”.
Estudie leyes en la universidad de Salamanca, y obtuve mi grado de bachiller en leyes en 1496.

Escribí “ La Celestina” con unos pocos más de años que su protagonista Calisto que tiene veintitrés
y yo rondaba los treinta y cinco años. Revele mi nombre y lugar de nacimiento por medio de un acróstico en la segunda edición de “ La Celestina” en el año 1500. No escribí ninguna otra obra, ni soy mencionado por ninguno de mis contemporáneos.

Me establecí en la localidad de Talavera de la Reina, población de la que fui alcalde y casado allí, mi mujer se llamaba Leonor Álvarez. Mi condición de converso influye en el argumento de mi obra, mi falta de fe firme justifica el pesimismo de “La Celestina” y la falta de esperanza patente en el dramático principio.

Viví primeramente en una casa que poseía donde empezaba la actual calle de Gaspar Duque y en ella viví, al menos, hasta 1528. Más tarde me traslade a vivir a una casa lindante con La Colegial, en la calle llamada de los Siete Linajes, hoy José Luis Gallo. En esta segunda fallecí en 1541. En mi hogar nunca hubo ni lujos ni ostentación, apenas, dos alfombras, siete “almohadas de asentar”, un “escaño viejo”, vasares, bancos, camas, sillas...un establo con varias mulas, 34 tinajas de vino de varios tamaños (en la mayor cabían 60 arrobas, unos 950 litros) y un despacho con biblioteca. En mis casas viví con Leonor, mi esposa, y mis hijos: Juana, que nació en Talavera y murió en 1557; Juan, que pasó a las Indias y murió después en 1535: y Francisco de Rojas, que nació en Talavera y fue Alcalde Mayor de la ciudad en 1542, un año después de morir yo. En mi casa ayudaban dos criados: Francisca del Álamo y Juan de Torres. Yo poseía viñas y otras tierras, por eso necesitaba varios criados para atender mi hacienda.

Fallecí en 1541 en Talavera de la Reina, entre el 3 y el 8 de abril. Mi restos fueron enterrados en el convento de la Madre de Dios de esta ciudad en los 80 fueron trasladados a la Colegiata de Santa María la Mayor de Talavera. Se conserva mi testamento, fechado el 3 de abril, muy detallado, que ha sido el deleite de muchos críticos al poder estudiar mi abundante biblioteca. Deje los libros de derecho a mi hijo, que también ha sido abogado, y los de literatura profana a mi esposa. En el inventario de mi biblioteca solo figura un ejemplar de “La Celestina” ( cuando fallecí había al menos 32 ediciones de la obra) y ninguno de la Segunda comedia de La Celestina y de la Tercera parte de la tragicomedia de Celestina, publicadas estando yo vivo.

Benito Pérez Galdós

Benito Pérez Galdós

Biografía:
Yo era el décimo hijo de un coronel del ejército, Sebastián Pérez, y de Dolores Galdós, una dama de fuerte carácter e hija de un antiguo secretario de la Inquisición. Mi padre inculcó en mí el gusto por las narraciones históricas contándome asiduamente historias de la Guerra de la Independencia, en la que había participado. Mi imaginación fue desbordante desde muy joven. En 1852 ingresé en el Colegio de San Agustín, que aplicaba una pedagogía activa y avanzada para la época, durante los años en que empezaba a divulgarse por España las polémicas teorías darwinistas, de lo cual hay ecos en obras mías como Doña Perfecta.

Obtuve el título de bachiller en Artes en 1862, en el Instituto de La Laguna, y empecé a colaborar en la prensa local con poesías satíricas, ensayos y algunos cuentos. También me había destacado por mi interés por el dibujo y la pintura. Después de la llegada de una prima mía a casa, yo me trastorné emocionalmente y mis padres decidieron que me fuera a la capital a estudiar la carrera de Derecho.

Llegué a Madrid en septiembre de 1862, me matriculé en la universidad y tuve por profesores a Fernando de Castro, Francisco de Paula Canalejas, Adolfo Camús y Valeriano Fernández y Francisco Chacón Oviedo. Allí también conocí al fundador de la Institución Libre de Enseñanza, Francisco Giner de los Ríos, que me alentó a escribir y me hizo sentir curiosidad por una filosofía, el krausismo, que marcaría fuertemente mi primera novelística. Sin embargo, de momento me limité a frecuentar los teatros y a crear con otros escritores paisanos mios la «Tertulia Canaria» en Madrid, mientras acudí a leer al Ateneo a los principales narradores europeos en inglés y francés. Allí, durante una conferencia de Leopoldo Alas «Clarín», trabé amistad con el famoso crítico y novelista asturiano.

En 1865 asistí a los hechos de la Noche de San Daniel, que me impresionaron vivamente.

Era un asiduo de los teatros y me impresionó especialmente la obra Venganza catalana, de Antonio García Gutiérrez. Ese mismo año empecé a escribir como redactor meritorio en los periódicos La Nación y El Debate, así como en la Revista del Movimiento Intelectual de Europa. Al año siguiente y en calidad de periodista, asistí al pronunciamiento de los sargentos del Cuartel de San Gil. Llevaba una vida cómoda, albergado primero por dos de mis hermanas y luego en casa de mi sobrino, José Hurtado de Mendoza. Según Ramón Pérez de Ayala y las fotografías confirman, era un descuidado en el vestir y me conformaba siempre con ir de tonos sombríos para pasar desapercibido. En invierno llevaba enrollada al cuello una bufanda de lana blanca, con un cabo colgando del pecho y otro a la espalda, un puro a medio fumar en la mano y, cuando estaba sentado, a los pies su perro alsaciano. Me cortaba el pelo al rape y padecía horribles migrañas.

Era proverbial mi timidez, que me hacía ser más que parco en palabras y mi aspecto manifestaba una modestia inverosímil, hasta el punto de sufrir al hablar en público. Entre mis dotes estaba el poseer una memoria visual portentosa y una retentiva increíble que me permitía recordar capítulos enteros del Quijote y detalles minúsculos de paisajes vistos solamente una vez veinticinco años antes. De ello nació también mi gran facilidad para el dibujo. Todas estas cualidades desarrollaron en mí una de las facultades más importantes en un novelista, el poder de observación.

En 1867 hice mi primer viaje al extranjero, como corresponsal en París, para dar cuenta de la Exposición Universal. Cuando regrese de mi segundo viaje a París, y cuando volvía de Francia a Canarias en barco, vía Barcelona, y en la escala que el navío hizo en Alicante, me bajé del vapor en la capital alicantina y marcha a Madrid a tiempo de ver la entrada del general Serrano y la de Prim. El año siguiente me encargué de hacer crónicas periodísticas sobre la elaboración de la nueva Constitución.

Gustavo Adolfo Becquer

Gustavo Adolfo Bécquer

Biografía:

Nací en Sevilla, España, el 17 de febrero de 1836 siendo mi padre un célebre pintor del costumbrismo sevillano que me dejó huérfano a los cinco años; comencé mis primeros estudios en el colegio de San Antonio Abad, para luego pasar a tomar la carrera náutica en el colegio de San Telmo.
A los nueve años me quedé huérfano también de mi madre y salí del anterior colegio para ser acogido por mi madrina de bautismo. A la edad de diecisiete años dejé a mi madrina y a la buena posición que ella me proporcionaba para viajar a Madrid en busca de fortuna a través del campo de las letras que se me daba bastante bien. Como es conocido, no era fácil subsistir de la literatura y paradójica mente, yo que deseaba encontrar fortuna lo que abundó fueron escaseces, por lo que me vi obligado a servir de escribiente en la Dirección de Bienes Nacionales, donde mi habilidad para el dibujo era admirada por mis compañeros, pero fue motivo de que fuera cesado al ser sorprendido por el Director haciendo dibujos de escenas de Shakespeare. De este modo volví a vivir de mis artículos literarios que eran entonces demandados por lo que alterné esta actividad con la elaboración de pinturas al fresco. Tiempo después encontré una plaza en la redacción de "El Contemporáneo" y fue entonces que escribí la mayoría de mis leyendas y las "Cartas desde mi celda". En 1862 llegué a vivir con mi hermano Valeriano, célebre en Sevilla por su producción pictórica pero no por eso más afortunado que yo, y juntos vivimos al día, uno traduciendo novelas o escribiendo artículos, y el otro, dibujando y pintando a destajo; mucho nos costó a nosotros salir adelante de nuestro infortunio y con el tiempo logramos juntos una modesta estabilidad que nos permitía a uno retratar por obsequio y al otro escribir una oda por entusiasmo. Como legado para la literatura del mundo, yo dejé mis "Rimas" a través de las cuales dejé ver lo melancólico y atormentado de mi vida; en el género de las leyendas escribí la célebre "Maese Pérez el Organista", "Los ojos verdes", "Las hojas secas" y "La rosa de pasión" entre varias otras. Escribí esbozos y ensayos como "La mujer de piedra", "La noche de difuntos", "Un Drama" y "El aderezo de esmeraldas" entre una variedad similar a la de mis leyendas. Hice descripciones de "La basílica de Santa Leocadia", el "Solar de la Casa del Cid" y el "Enterramiento de Garcilaso de la Vega", entre otras. Por último, dentro del costumbrismo o folklor español escribí "Los dos Compadres","Las jugadoras", la "Semana Santa en Toledo", "El café de Fornos"y otras más. En septiembre de 1870 dejó de existir Valeriano, duro golpe para mi, que pronto enfermé sin ningún síntoma preciso, de pulmonía que se convirtió luego en hepatitis para tornarse en una pericarditis que pronto había terminar mi vida el 22 de diciembre de ese mismo año.
Análisis de su obra
Cuando escribo estoy en pleno auge el Realismo, cuando otros autores adscritos a esta tendencia (Campoamor, Tamayo y Baus, Echegaray) se reparten el favor del público. La poesía triunfante está hecha a medida de la sociedad burguesa que consolidará la Restauración, y es prosaica, pomposa y falsamente trascendente. Pero una notable porción de líricos se resistió a sumarse a esa corriente, y además hallaban vacía y retórica la poesía de la lírica esproncediana, la del apogeo romántico, que aún encontraban cultivada con gusto general en autores como José Zorrilla. El Romanticismo que les atrae ya no es el de origen francés o inglés, sino alemán, especialmente el de Heine, al que leen en traducción francesa —en especial la de Gérard de Nerval— o española —de Eulogio Florentino Sanz, amigo de Bécquer—. Estos autores forman el ambiente prebecqueriano: Augusto Ferrán, Ángel María Dacarrete y José María Larrea. Todos estos poetas buscaban un lirismo intimista, sencillo de forma y parco de ornamento, refrenado en lo sensorial para que mejor trasluzca el sentir profundo del poeta. Es una lírica no declamatoria, sino para decir al oído.

Las Rimas mia iban a ser costeadas y prologadas por mi amigo, el ministro de la Unión Liberal de O'Donnell, Luis González Bravo, pero el ejemplar se perdió en los disturbios revolucionarios de 1868. Algunas sin embargo habían aparecido ya en los periódicos de entonces entre 1859 y 1871: El Contemporáneo, El Museo Universal, La Ilustración de Madrid y otros. Yo , con esta ayuda, con la de mi memoria y la de mis amigos reconstruí el manuscrito, que titulé Libro de los gorriones y se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid. Más tarde lo editarán mis amigos con un prólogo de Rodríguez Correa en dos volúmenes con el título de Rimas y junto a sus Leyendas en prosa, en 1871, para ayudar a la viuda y sus hijos. En sucesivas ediciones se amplió la selección. A partir de la quinta la obra consta ya de tres volúmenes. Iglesias Figueroa recogió en tres tomos Páginas desconocidas (Madrid: Renacimiento, 1923), con otra porción sustancial del corpus becqueriano. Gamallo Fierros editó además en cuatro volúmenes sus Páginas abandonadas. Jesús Rubio ha editado dos álbumes de Julia Espín con textos y dibujos que yo dedique a mi musa, a la que no olvidaría nunca. Se trata de ochenta y cuatro composiciones breves, de dos, tres o cuatro estrofas, muy raramente más, por lo general asonantadas con metros muy variados, de acuerdo con la poesía romántica.